ESPERANZA

Es atinado que a principio de año y frente a una nueva década que miremos hacia el futuro con esperanza.  Que el optimismo con el que nos enfrentamos en la vida nos mantega en buen camino.  Mientras meditaba sobre este valor, reflexioné  en cómo la esperanza es un agente estabilizador en la vida de las madres.  Cuando tenemos nuestros primeros deseos de ser madre, esperamos todas de tener esa oportunidad.  Cuando por primera vez esperamos un hijo, tenemos la esperanza de que nuestro hijo se desarrolle y crezca saludable.  En cada etapa de la vida de nuestro hijo esperamos que él o ella sea feliz  y que obtengan lo mejor en la vida.  Que nuestra esperanza  bendiga a nuestros hijos (as) y a nosotras como madres también.
La esperanza es aquel sentimiento de que lo que queremos se cumplirá.  Es también algo o alguien en quien centramos nuestras expectativas.  La esperanza es el sentimiento de que lo que esperamos, saldrá bien.   Esperanza también es el esperar con deseo y confianza rasonable, es creer, es desear algo, es confiar. 

Nuestro Presidente Barak Obama se expresó así en su discurso inaugural, y citamos:  “La esperanza fue lo que dirigió a un grupo de colones a enfrentarse a un imperio; fue lo que inspiró a grandes generaciones para liberar a un continente y lo que sanó a una nación; fue lo que guió a mujeres y hombres jóvenes a sentarse juntos a la mesa para luego marchar a través de los condados de Selma y Montgomery en favor de la libertad. 
La esperanza ha sido lo que me llevó hasta aquí hoy—con un padre de Kenya, una madre del estado de Kansas; y una historia que solamente puede suceder en los Estados Unidos de América.  La esperanza es la piedra anular de esta Nación; la creencia de que nuestro destino no será escrito para nosotros, sino por nosotros; por todos esos hombres y mujeres que no están satisfechos de aceptar a un mundo como éste, quienes tienen la valentía de reinventar a un mundo mejor.  Se nos ha advertido de no ofrecer esperanzas falsas a la gente de nuestra Nación.  Pero en las historias que circundan a nuestra Nación y sus éxitos, nada ha sido falso sino esperanzador.”

En la Biblia, citamos varios escritos sobre la esperanza. Salmo 146:5:  Feliz es aquel que ha llamado al Dios de Jacob por ayuda, cuya esperanza es en el Señor, su Dios; Hebreos 6:19:  Es la esperanza el ancla de nuestra alma, segura y firme; Romanos 15:13: Ahora el Dios de la esperanza te llena de gozo y paz, creyendo que con esa esperanza viene del Espíritu Santo; Romanos 8:25: Pero si creemos por fe en lo que no vemos, entonces con paciencia esperemos. 
 Que tengas felicidad para siempre ser dulce, suficientes retos para seguir siendo fuerte, suficientes pesares para hacerte más humana, suficiente esperanza para hacerte mejor. 

Por Raelene Hill, Pasada Presidenta Nacional, AMIConnect, Enero 18, 2010, edición 61. (Traducción libre por Yolanda Pérez, Madre Joven de Puerto Rico 2007, miembro, AMI Comité Nacional de Educación)

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